September 13, 2007

Password: behuman

Es para recordar todos los días cuando me siento en esa silla roja y negra, quien sabe si es una tortura psicológica ideológica, delante
de mi “nuevo” monitor TFT, donde no dejar que las maravillosas
radiaciones del CRT penetren hasta lo mas profundo, con un puesto que
no cumple ningún requisito ergonómicos, ¿para que? si el trabajador no va
a decir nada ¿no ves que le damos la patada cuando nos plazca?, con los
teléfonos sonando alrededor, teléfonos sin dueño ¿Cuánto tiempo crees
que puede tardar una persona que esta, si esta, sentada delante del
teléfono en responder?, con todos esas supuestas personas vestidas como
agentes de seguros o algo peor, ¡traje! ¡camisa! ¡corbata! ¡zapatos!
¡¡Canten conmigo!!, con ese suelo enmoquetado bajo los pies, en el
banco somos silenciosos como auténticos ladrones, con ese olor a polvo
pasado por miles de ventiladores y filtros, con ese fresco artificial,
como si te acabaran de meter en un frigorífico, debe ser para
conservarnos mejor, solo para recordar que aun no me he convertido en
una maquina, que aun puedo volver a ser humano.
Posted on 09/13/2007 2:29 PM Comments (16)

September 9, 2007

Automaltrato

Como una marabunta de espectros negros vienen y se apoderan de tus pensamientos. Te dicen cosas que dejan una sensación parecida a la que provoca el corte del canto de un folio. Te cuentan todas las cosas que odias de ti y de los demás. Te describen lo penosa y absurda que es tu vida. Te hablan de la soledad en la que te encuentras siempre, aunque estés rodeado de miles y miles de cabezas.

Entonces tú les escuchas. Te dejas sorber por esa gran oscuridad, que como un agujero negro, vacío, absorbe todo a su paso, dejando la mas triste, tediosa y olvidada sensación de estar más cerca de estar muerto que vivo. Es cuando esperas desesperadamente que los que te ofrecieron su ayuda, como si fuera una piruleta roja en forma de corazón, aparezcan con una maravillosa escalinata con cuerdas hechas de pelos negros de algún caballo blanco, y te sacaran de ese gran agujero. Mentiras, y no de las piadosas, más bien de las que agujerean tu piel dejando que el frío del invierno te entre más y más por dentro. Dejando todos y cada uno de los rincones, los olvidados y los inolvidables, cubiertos de un azul muerto, donde solo, como señal de vida, desprenden unos pequeños hilos de vaho, para certificar que aun están minimamente vivos.

Llegados a este punto ya solo hay vacío, una inmensa extensión que podría ser negra o podría no ser nada. Y ni siquiera crees existir. Todo pasa ante ti como un desfile, mezclado con pequeños interludios en los que se representan grotescas obras de teatro. Es el punto en el que da igual que alguien intente ayudarte, porque te has dejado engañar por esos que viven dentro de tu cabeza, y ya no ves más allá. Solo piensas: “todo es absurdo, incluso yo lo soy. No hay nada que pueda o puedan hacer”.

Pero eso no es todo, de repente, un día, la cosa más absurda te hace volver a flotar en el aire. Ver pasar esas luces multicolores otra vez, y todo, de alguna manera, se vuelve extrañamente bello y con un orden caótico perfecto. Pero tampoco te dejes engañar demasiado, lo más seguro es que vuelvas a tropezar de nuevo y se vuelva a acercar a ti esa gran masa negra de voces despiadadas.

11-enero



Posted on 09/09/2007 3:28 AM Comments (4)

August 15, 2007

Alguien

Una vez había un tipo que dijo: “veo el cielo azul y el sol amarillo”. Entones llego otro y le saco los ojos con un punzón. Este le dijo al otro: “¿Ahora sabes de que color son?”. Mientras el otro sufría por el dolor, pensó en la pregunta, a la que respondió “Yo diría que azul y amarillo, pero no podría asegurarlo”.

Entones el hombre sin ojos empezó a buscar otra alternativa para poder asegurar que el sol era amarillo y que el cielo era azul. Busco miles de opciones, y tras exponerse a todo tipo de doctrinas, adapto el “maravilloso” método científico. Resolvió pues que podía averiguar el color de los objetos por medio de la luz reflejada por estos, midiéndolo con un aparato.

Años después de que muriera, sus suposiciones cambiaron totalmente debido a los avances científicos. Nada de lo que había supuesto era una prueba firme de lo que afirmo.

Al hombre que le saco los ojos, que ahora estaba entre paredes acolchadas con tres descansos de media hora de semilibertad, le llegaron estas noticias. Le afecto tanto que se saco los ojos el también, pero esta vez con un tenedor de plástico, hazaña mas difícil.

Después de unos cuantos años mas, él descubrió la forma de demostrarlo también, pero no os diré el método ni el como.

Los dos hombres anónimos murieron y nadie se interesó nunca por sus vidas ni sus creencias. Todos estaban en su mundo flotando para siempre en la eternidad de sus pensamientos. Y entones otra persona despertó de entre sus ideas, e intento buscar una interpretación de lo exterior.

Así hasta que un día, no diré como ni cuando, todos los humanos desaparecieron, y nadie se preocupo por ellos nunca más.

Quien sabe, espero, tal vez, no tener razón
Posted on 08/15/2007 5:02 AM Comments (2)

August 4, 2007

Buenos días

Un vaso de cocacola en la mano y no contiene tal cosa, solo una mezcla aceitosa de un alcohol con un fluido amarillento azucarado, y uno de tantos yos dice “Voy a matarte” otro dice “Abre la ventana deja que la calle entre y tu salgas” y otro “Descansa, duele este pinchazo continuo, ¿no?” y otro “Demos un paseo por la calle” saliendo desde lo mas profundo “¿No tenias que decir…?” enganchado a la cola de este “¿Qué cojones haces con tus horas?” y otro contrario a este pero no precisamente en defensa “Dejadnos en paz, solo queremos tranquilidad” y otro que calla, solo observa. Qué raro que un vaso de cocacola no contenga cocacola. Hoy no quiero escucharos, hoy no quiero ser títere sin cabeza, no quiero que me pasen el brazo por detrás del cuello y cerca de la oreja me digan, “tranquilo el tiempo lo cura todo”. Y tal vez este sea el otro, el que hablaba sobre las horas, y quiero decirle que se marche, pero me hace el mismo caso que yo a él.

Escucho la música, durante unos segundos todo esta sordo y mudo, pero envuelto por esa materia casi perceptible al tacto que deja la armonía. Las palabras empiezan a crecer como hierbas salvajes y más tarde como árboles, ramificando todas sus denotaciones y significados ocultos tras la ambigüedad del lenguaje. Tantas cosas por interpretar que este no puede, duele, y no es falta de vocabulario, sino imprecisión practica.

No se si se me olvidó algo, creo que era lo que queríamos expresar en aquel momento, hace pocas horas. ¿Horas? ¿Que será esto?

No importa, siempre podré descubrir accidentalmente a la luna y el sol en la misma cama


Posted on 08/04/2007 7:26 AM Comments (0)

Shhh!!!

Es un silbido, el aire que cruza esta inmovilidad

Es un susurro, plegado en piel de mar

Y las palabras brotaban antes como flores estallando en la primavera, pero no, ahora descansa placidamente el dolor, somnoliento apenas expresa quejidos, borbotones de ideas ensambladas y enlazadas sin lógica circunstancial ni temporal. Como dichas al azar, miedo, persiana, desconocimiento, esqueleto, duda, Ronald McDonald, quebradizo, misil, hundido, pedestal, desvirtuado, guadaña, encendido, cruasán, denegado. Solo por ejemplificar. Solo desorden, allá donde tus cavilaciones buscan estirar sus raíces, solo hay tierra aguada y movediza. Allá donde tu ojos dejan rastro de no olvido, se guardan en carteras de cuero de vaca, miles de céntimos de distintos países. Aquello que saboreas es solo polvo de mago muerto, falsa ilusión de mamíferos muertos. Y esos olores viciados, no merece describirse desentonada luz de engaño.

Es una palabra, lo que falta paladear

Son dos palabras, las que se clavan en el retroceso del cerebro, arrastrando sus pezuñas por el neocortex. Di que miento, rómpeme los dedos para que no escriba más.


Posted on 08/04/2007 7:14 AM Comments (0)

El pájaro del silencio

Érase una vez un pájaro, libre como el resto, que podía volar en la dirección que eligiera, aunque esta siempre estaría supeditada a razones externas, pero que solo podía imprimir en sus palabras o sus sonidos, silencio. Viajaba de un lado a otro intentando entender los sonidos que los demás propinaban al aire sin el menor esfuerzo, no solo los de los pájaros, luego intentaba expresar sus palabras insonoras pero nadie comprendía esta lengua extraña.

Seria fácil entender que este animal vagaba solo por su universo conocido, y por el que conocía aleteo a aleteo, pero no era así. Los parásitos que vivían en sus plumas eran como la música del día y la noche que ensamblados por el dolor y el sufrimiento inamovibles dejaba poca esperanza a la lucha o la desinfección. En cierto modo había llegado a entender la razón de sus compañeros de viaje y aceptaba sus pinchazo como quien bebe un baso de tequila, incluso a veces tenia ganas de llorar (si es que los pájaros hacen tal cosa).

En uno de sus amaneceres, una de tantas cosas que poco a poco va tragando ese agujero negro de la memoria, conoció, tal vez, a algún otro animal que sabia componer esas palabras vacías en un idioma entendible, en un verso de laderas de hierva alta y flores de un solo tallo que el aire mueve, como si la tierra dejara su melena al viento en un gesto de pasiva tranquilidad. Pero con el tiempo estas traducciones se hacían más a la ligera, se malinterpretaban unos símbolos con otros y en ocasiones llegaban a ser canciones contradictorias; entonces aleteaba con todas sus fuerzas dejando un adiós disuelto en el silencio del viento.

El pájaro, escarmentado por estas escenas incomprendidas del pasado, empezó a albergar en si mismo una de esas bolas de masa negra que se alimentan de cualquier cosa y lo convierten todo en su propio cuerpo para ir creciendo, ésta era el odio. Al principio hacia el mismo, luego hacia todas las cosas. Ya no importaba que sus palabras fueran silencio o no, eran tan desagradables que aunque alguien las entendiera se abstenía de seguirlas.

Cuando sus alas se cansaron por fin de volar, cuando por fin llegaba su momento, eligió un sitio donde dejar sus últimos suspiros. En un pantano, que ahora representaba todo su odio pegajoso y denso, donde parecían flotar unos árboles, con las raíces en forma de cúpula, como suspendidos sobre la ciénaga. Sus brazos y troncos rollizos y sus cortezas retorcidas y en los huecos donde la humedad lo permitía pequeños lechos verde blanco azulados pintaban estos gigantes de madera, que solo tenían a modo de pelo, una reunión densa de hojas en la parte superior. Se posó finalmente en uno de estos lechos, cansado ya, y se dispuso a dejarse llevar. Entonces primero el árbol en que se había posado y después todos los demás, empezaron a entonar una nana, de las que hacen que todo lo físico deje de existir y se encuentre uno mismo flotando en la perfección justo antes de caer rendido en el sueño.

Para el ese momento fue precioso, y a la vez una bofetada a su existencia, puesto que lo que percibía ahora, solo ahora se daba cuenta de que lo podría haber tenido siempre que hubiera querido. El pantano empezó a emitir una luz propia y la oscuridad del paraje pronto desapareció, como silbidos los rallos pasaban de un lado a otro y pronunciaban sombras aquí y allá. Los árboles pararon su canto y entonces suspiraron aliviadamente para solo dejar las palabras lentas del roce de sus hojas.


Posted on 08/04/2007 1:23 AM Comments (1)
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